Lima: tu destino en 2026

Se acerca el final del 2025 y es un buen momento para recordar los viajes de los últimos doce meses y empezar a soñar, vislumbrar y planificar las rutas y destinos que visitaremos el próximo año. Quizás el primer paso hacia tu siguiente aventura sea buscar las maletas y las mochilas en la noche del Año Viejo y correr con ellas cuando el reloj marque el inicio del 1 de enero.

Muchos lo hacen como superstición. Durante años, he visto a varios de mis vecinos salir despavoridos con sus equipajes con la esperanza de lograr que sus sueños vacacionales se hagan realidad. Al menos eso es lo que explican cuando vuelven a casa jadeando después de dar la vuelta a la manzana. No es el único ritual que existe. Hay muchos más, tantas como los caminos que te (nos) esperan en 2026.

Desde baños de florecimiento hasta el consumo de 12 uvas, pasando por el uso de prendas amarillas para la alegría, rojas para el amor y verde para la esperanza. Quienes quieren hacerse ricos o al menos desean que no les falten los soles (la moneda nacional), colocan un puñado de lentejas en sus bolsillos. También se realizan ceremonias con hojas de coca, en especial en la zona andina.

Captura: Infobae

Hay más cábalas. Algunos se escoden debajo de la mesa para tener buena suerte. Otros queman muñecos hechos con cosas viejas (una práctica que ya no es bien vista por la contaminación que genera) o rompen con furia una piñata, que por lo general, representa a un político, a un futbolista que falló en un momento clave o cualquier otro personaje que genere la antipatía popular.

Si me preguntas por mis rituales, te respondería que ninguno de la anteriores. Me conformo con los abrazos, el brindis y los buenos deseos de la medianoche. No salgo con la mochila, pero animo a quienes lo hacen. Total, es la costumbre, una costumbre que tendría su origen en América Latina, siendo muy popular en México, Colombia y Perú, incluyendo los barrios en los que he vivido.

Lima te espera

No, este año tampoco correré con la mochila a la espalda ni arrastrando una maleta (sería hipócrita llevarla porque jamás las uso). Confío en que será suficiente “desearme” muchos viajes mientras brindo. Hasta ahora esa fórmula me ha funcionado. Viajo, a veces más, a veces menos, por los destinos populares y por lugares que, turísticamente, aún son desconocidos.

Si no estabas enterado de esta superstición, pero, te parece interesante, divertida y, finalmente, si crees que todo suma en la antesala de una gran aventura, inténtalo en los primeros minutos del 2026. Y si tu plan de andariego incluye a Lima y al Perú, ya sabes que aquí y en Free Walking Tour Cusco, encontrarás información turística y relatos viajeros que te ayudarán a esbozar tus itinerarios.

Ven a Lima, la capital que te espera para mostrarte que no solo es un lugar de paso. Es un destino antiguo y moderno, con ciudades y templos prehispánicos y construcciones de los nuevos tiempos. Es una urbe que conserva su fe y sus costumbres, pero que se abre a otras creencias y manifestaciones culturales. Es una metrópoli que, siendo costera, es ahora un crisol de lo andino y lo amazónico.

La “Ciudad de los Reyes”, fundada el 18 de enero de 1535 por Francisco Pizarro, quien por entonces ostentaba el título de gobernador de la Nueva Castilla, es, desde hace más de medio siglo, un resumen del país. Aquí se han asentado hombres y mujeres de todos los pueblos, enriqueciendo las tradiciones y pintando con los colores de la multiculturalidad los distritos, las pampas y los cerros limeños.

No te preocupes si te agobian las grandes urbes. Las “Tres Veces Coronada Villa” te ofrece un sinfín de escapadas de uno o más días te acercarán a las playas del Pacífico, a las montañas y nevados de la cordillera de los Andes, a lagunas y ríos alimentados por los deshielos de los Apus y, claro, como siempre ocurre en Perú, a un valioso legado prehispánico y colonial.

Más allá de la ciudad

Lima es una ciudad y al mismo tiempo una región. Esto significa que tiene una serie de provincias, distritos, pueblos y comunidades. Tantos escenarios geográficos que los sueños de aventura de mis vecinos que reciben el año corriendo con sus maletas o mochilas, podrían hacerse realidad sin emprender kilométricas travesías. Bastaría con recorrer meticulosamente la ciudad y sus destinos cercanos.

Quizá te pueda sonar exagerado, pero si uno se lo propusiera podría pasarse los 365 días del año turisteando, explorando y descubriendo la metrópoli y sus alrededores. Tanto por hacer, por ver y por probar en los restaurante afamados, en los puestos de los mercados, en las carretillas callejeras y en los huariques, esos espacios “caletas” (escondidos) conocidos por solo unos cuantos privilegiados.

También están las casonas y los templos coloniales, los valiosos museos y las zonas arqueológicas de barro y piedra, las áreas naturales protegidas, como los Pantanos de Villa en Chorrillos (un lugar ideal para la observación de aves) y su provocador y refrescante circuito de playas, donde podrás surfear y, sino sabes hacerlo, encontrarás a más de un maestro dispuesto a enseñarte.

Solo unas pinceladas de la capital peruana, muchas veces opacada por la monumentalidad ancestral del Cusco, las imponentes montañas de la cordillera, la explosiva biodiversidad de la Amazonía, la sosegada belleza de los valles andinos y hasta por la retadora inmensidad de las punas en las que reinan las vicuñas, el camélido sudamericano que representa a la fauna en el escudo nacional.

Lo que muchos no saben —incluyendo a muchos de los que practican la cábala de las maletas y mochilas— es que en las 10 provincias de la región o departamento de Lima atesoran espacios milenarios como Bandurria, Caral o Rupac; cumbres impresionantes en las cordilleras de Huayhuash, La Viuda y Raura; verdor y biodiversidad en las lomas costeras y muchas vicuñas en las alturas de Gorgor.

Escapadas cercanas

Espero que esta especie de recuento o resumen que encaja con los balances y las proyecciones que se estilan elaborar cuando acaba y se inicia un año, te esté abriendo los ojos sobre el potencial turístico de un destino y un punto de partida para muchas otras travesías. Desde Lima podrás planificar tus escapadas hacia sus provincias, ya sea a través de un operador o por cuenta propia.

Otra opción son las salidas organizadas por clubes y asociaciones de viajeros y montañistas. Estas realizan salidas de fin de semana en la que el participante paga sus gastos (pasajes, alimentación, entre otros). Las rutas o desafíos de altura son los más populares, resaltando el ascenso a Marcahuasi, una meseta que sorprende por sus formaciones rocosas y por los supuestos avistamientos de ovnis.

La reserva paisajística Nor Yauyos Cochas (regiones de Lima y Junín), es un espacio natural que no se debe ignorar. Sus caídas de agua son asombrosas y forman un paisaje inigualable. Pero hay más, las cataratas de Antakallo, Palacala y Huanano son excursiones clásicas que te acercan a la geografía andina. Sucede lo mismo en el pueblo de Callahuanca, con su mirador y sus dulces chirimoyas, una fruta de sabor nacional.

¿Qué te parece? Te animas a convertir a Lima en tu parada principal en Perú o necesitas saber un poco más. Ten en cuenta que, como escribí líneas arribas, este texto es solo una pincelada turística. Existen otras posibilidades, como acampar cerca del río en Obrajillo y en Lunahuaná, conocer las andenerías de Laraos o participar en la fiesta del agua de San Pedro de Casta que se realiza en octubre.

Te espero en el 2026 y te deseo un Feliz Año Viajero en Lima o en cualquier otro destino de mi país. Ah, eso sí, si quieres asegurar tus vacaciones no sería una mala idea que a la medianoche salgas a correr con tu mochila o maleta. Así —quien sabe, quizás, tal vez— te irías “peruanizando”. Al final, pase lo que pase, será una experiencia divertida e innovadora que te acercará a tu próximo destino.

diciembre 29, 2025