Lima: bienvenido a un destino que te sorprenderá

Buenos días, tardes o noches. Hoy te presentaré a Lima, la ciudad en la que nací y en la que aún vivo; pero, antes de continuar, quiero advertirte que será un relato diferente. No escribiré sobre sus rutas y circuitos turísticos. Se paciente, esa información aparecerá en otros textos de este blog. Espero que te guste este extraña bienvenida.

Lima desde la perspectiva de un “limeño mazamorrero”. Así nos llaman por obra y gracia de Ricardo Palma, autor de las “Tradiciones Peruanas”. Él acuñaría esa frase para dejar en claro la afición de los capitalinos por la “mazamorra morada”, un dulce se prepara con maíz morado, una variedad que en la época virreinal fue considerada un error de la naturaleza.

Si, Lima desde la perspectiva de un limeño que, como tantos otros, es hijo de migrantes que llegaron a la capital en busca de un futuro distinto. Este proceso hizo que la serena villa colonial se convirtiera en una metrópoli que alberga a peruanos de todas las regiones. Esa mistura es el origen de la Lima de hoy, la Lima de todos las culturas y colores.

Quien no tiene de ynga (inca) tiene de mandinga”, reza una frase popular de origen desconocido que encaja con la población de la que soy parte. Aquí hay de todo un poco. Esa diversidad de orígenes y procedencias, de culturas y tradiciones, hacen de nuestra capital un mosaico del país y, también, un espacio urbano cosmopolita

Una ciudad, muchas ciudades. Lima prehispánica y colonial. Lima republicana y moderna. Lima de iglesias, casonas y balcones. Lima provinciana. Lima que habla español y quechua. Lima solidaria y emprendedora. Lima con su mar y su desierto. Lima con su cielo gris y sus lluvias escasas. Lima de sabores gourmet, de fusión gastronómica, de sazón popular en sus mercados y huariques.

Lima, mi lugar en el mundo

No te voy a mentir. No vivo en un paraíso. Mi ciudad tiene problemas y enfrenta muchas dificultades, pero, a pesar de esas complicaciones, es mi lugar en el mundo, un lugar del que me siento orgulloso por lo que fue y por lo que será gracias al esfuerzo de todos nosotros. Por eso te invito a visitarnos. Verás que la pasarás “chévere”.

Eso significa muy bien en nuestra forma de hablar. Bueno, al menos cuando era joven. Todo cambia con el tiempo, hasta las jergas y nuestros modismos. Sería divertido hacer un tour sobre nuestra forma de comunicarnos. Así te enterarías de que decimos pe’ y pa’ en vez de pues y para, entre otras variantes que son parte de nuestra esencia.

Ciudad de sabores exquisitos

Cuando se trata de comer, Lima si es un paraíso. Nuestra gastronomía es extraordinaria y, como estamos al lado del Pacífico, es una fiesta degustar de las delicias marinas, como el afamado ceviche. Ah, eso sí, tienes que comerlo con harto ají limo para que te pique hasta el alma. Total, limeño y turista que se respeta sabe que ceviche que no hace arder el paladar no es ceviche.

¡Te asusté! Estoy exagerando. Hay ceviches para todos los gustos, desde los incendiarios reservados para los comensales más curtidos, hasta los suavecitos que son ideales para los principiantes en el consumo del ají. Ahora bien, si tú eres de los que asumen riesgos y retos, atrévete a poner a prueba tu resistencia al picante con nuestro plato de bandera.

No es el único en una ciudad célebre por la destreza de sus cocineros. Los limeños tenemos buen diente y estamos convencidos que nuestra comida es una de las mejores del planeta. Así que ni se te ocurra decirnos que no te gustó la causa, el lomo saltado, el cau cau, el arroz con pollo, el ají de gallina y la carapulca, entre otros platillos.

Si lo haces, corres el riesgo de ser declarado persona no grata por el 99 por ciento de la población… si, lo admito, otra vez estoy exagerando, aunque es cierto que la gastronomía nos enorgullece. En Lima comer es cosa seria. Nos gusta explorar, experimentar, compartir e invitar a probar la sazón de nuestros hogares, aunque haya que echarle “una papita más al caldo”.

Así alcanza para todos y esa es la esencia de nuestra cocina. No solo es preparar un plato exquisito o experimentar fusionando sabores o técnicas. Se trata de compartir, de integrarse, de conversar y reír alrededor de una de esas mesas en las que siempre hay espacio para uno más, porque donde entran dos, entran tres, cuatro y hasta cinco… ¡Entramos todos!

Lima, un destino, muchos atractivos

A pesar de que aquí entramos todos, muchos viajeros ven a la capital como un lugar de paso o pernocte. Su expectativas turísticas no van más allá de un tour por el Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, de una vueltita para comprar y ver el océano desde los bulevares de Miraflores o de una liberadora noche de bohemia en Barranco.

No cometas ese error. Explora mi ciudad, camina por sus calles virreinales y republicanas, recorre sus zonas arqueológicas prehispánicas, surfea en su mar Pacifico, encuentra la paz en sus templos e iglesias, viaja por la historia en las salas de sus museos, vive la aventura de volar en parapente desde un acantilado y saborea unos anticuchos o un plato de picarones en una carretilla.

Si te gustan las aves, obsérvalas en el Refugio de Vida Silvestre Los Pantanos de Villa. Si quieres caminar entre la vegetación del desierto, dirige tus pasos hacia las lomas de Lúcumo. Si te encanta el arte religioso, los claustros coloniales te dejarán absorto; y, si quieres participar en una de las procesiones mas grandes del planeta, únete a los fieles del Señor de los Milagros que “toman” la ciudad en octubre.

Lima al natural. Lima de fe. Lima de aventuras urbanas: súbete al Metropolitano, el sistema de buses que une la capital de norte a Sur; baila en un concierto de cumbia peruana, asiste a un partido de la selección de futbol en el estadio Nacional o a un clásico entre Universitario y Alianza Lima; haz compras en Polvos Azules, un centro comercial donde encontraras de todo un poco a buenos precios.

Hay tanto que ver y hacer en Lima que no lo creerías y, como quiero que me creas, aquí te mostraré las diversas caras de la capital. Solito te vas a dar cuenta de que somos un gran destino, una gran metrópoli, una urbe que conserva sus tradiciones, pero, sin renunciar a la modernidad ni a la globalización. Te espero para guiarte por mi tierra y brindar por “nuestra” ciudad.

febrero 20, 2025