Lima: acércate a la nieve en la cordillera de La Viuda

Antes de ser montaña fue una diosa, una esposa y una madre; pero no hay vidas perfectas, menos aún en un territorio de mitos y leyendas donde ser una divinidad no te libera de los conflictos, las tragedias y las penas. Todo lo contrario. Aquí las luchas entre los seres supremos fueron y son tan intensas y enconadas que la memoria colectiva no las olvida, las recuerda para siempre.
Eso es lo que ocurre con la historia de Pachamama, la diosa, esposa y madre que enviudó tras el ahogamiento de Pachacamac en el mar de Lurín. Fue entonces que Wakon, un dios maligno, se acerca a ella con intenciones amorosas. Fracasó. Lo rechazaron; entonces, herido en su orgullo y cegado por la furia, asesinó a la mujer que decía adorar.
Después de quitarle la vida, Wakon comenzó a devorar el cuerpo de la viuda en un terrible acto de salvajismo. Cuando lo hacía, los hijos gemelos de la diosa llegaron para vengarse. Se enfrentaron al asesino. Lo vencieron, pero no pudieron capturarlo. Huyó, como un cobarde huyó hacia las alturas de la sierra de Lima, donde arrojaría los restos de Pachamama en la cumbre de una montaña.

Una montaña en el distrito de Huaro de la provincia de Canta (región Lima Provincias); una montaña que puedes visitar en un ida y vuelta madrugador desde la capital peruana; una montaña llamada La Viuda —el nevado principal de la cordillera del mismo nombre— porque su cumbre se asemeja al velo que usan las mujeres como señal de luto, tras las muertes de sus esposos.
Salir de la metrópoli en busca de la nieve y los mitos, de la naturaleza y el silencio, de las lagunas y las montañas de un ramal de los Andes Centrales del Perú que se extiende en las regiones de Lima Provincias, Junín y Pasco. Salir hacia la altura para caminar entre el ichu (pasto de la puna) y respirar un airecito de refrigeradora cortesía de los más de 4000 m s. n. m. de este destino fascinante y retador.
El camino a La Viuda

Ir más allá del Centro Histórico, Miraflores y Barranco, es una excelente opción si estás en Lima. Al planificar tu viaje al Perú, separa un par de días para enrumbar hacia los destinos de naturaleza cercanos a la “Ciudad de los Reyes”. Hay muchos, son tantos que, si decidiéramos mencionarlos ahora, nos quedaríamos sin espacio para escribir sobre Canta y La Viuda.
Bueno, ya que abrimos tu curiosidad, te daremos dos datitos aventureros para tentarte: la meseta y bosque de piedras de Markahuasi, un sitio tan interesante que, según dicen, «hasta los extraterrestres lo visitan«; y la reserva paisajística Nor Yauyos Cochas, un área protegida con pueblos cargados de pasado, con cascadas impresionantes y senderos prehispánicos que te llevan al apu Pariacaca.
Ahora sí, nos vamos a La Viuda… pero, ¿cómo llegamos a nuestro destino? La manera más sencilla y cómoda para ti, es tomar los full day ofrecidos por los operadores locales. Estos se realizan principalmente los fines de semana (costo aproximado: 90 soles) y los itinerarios incluyen varias paradas en zonas de interés turístico, como los pueblos de Santa Rosa de Quives, Huaros y Canta.

Si eres de los que prefieren viajar por cuenta propia, lo mejor es que planifiques una salida de 2 días / 1 noche. La primera jornada visitarías los petroglifos de Checta y el pueblo de Santa Rosa de Quives. Desde este punto te trasladarías a Canta (105 km de Lima) para pernoctar. Al día siguiente partirías muy temprano a La Viuda (dos horas de ascenso por carretera).
La conectividad entre Lima y Canta es bastante fluida. En el kilómetro 22 de la avenida Tupac Amaru (distrito de Carabayllo) encontrarás vanes y taxis colectivos hacia Canta (costo: 20 soles). Una forma práctica de arribar a este punto, es abordar los buses del Metropolitano hasta las estaciones Naranjal o Los Incas y, desde esos lugares, tomar un taxi o alimentador al km 22 (consulta en las estaciones).
Los atractivos de la ruta

Paradas, varias paradas son necesarias en el camino a La Viuda para que la travesía sea más completa e interesante. Y es que no todo es montaña, nieve y lagunas en esta ruta. También hay petroglifos en Checta (1200 m s. n. m.), una zona arqueológica en la que los antiguos perennizaron en un conjunto de rocas, figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas entre los años 1800-200 a. C.
Trazos ancestrales al ladito de la carretera (altura km 60 de la vía Lima-Canta). Bajar, buscar, encontrar los felinos, las aves, las serpientes, las arañas, los laberintos geométricos y las representaciones de personajes humanos que fueron descubiertas en 1925 por el monseñor Pedro Villar Córdova. Aquí se han identificado 450 petroglifos, cuya autoría es atribuida a la cultura Lima.
Checta es solo el principio. De vuelta al camino. El viaje continúa. Solo unos cuantos minutos para saltar en el tiempo. De lo preincaico a lo colonial. De los petroglifos que habrían tenido una connotación religiosa, a la casa en la que vivió en su infancia y adolescencia, Isabel Flores de Oliva (1586-1617), la primera santa del Perú y América. Hoy este lugar es un espacio de peregrinación, milagros y fe.

En el santuario de Quives no solo conocerás la sencilla casa colonial de Rosa de Lima, el pequeño museo que exhibe varias de sus pertenencias, el templo en el que la santa fue confirmada en 1597 y la ermita en la que oraba con devoción infinita. También vas a escribir una carta en la que tendrás que pedir la concesión de un milagro o de un deseo. Eso es lo que ordena la tradición.
Al terminar de escribirla la lanzarás en el pozo de los Deseos. Miles de testimonios aseguran que la santa es bondadosa y atiende a sus fieles. No es mi caso. Mis pedidos jamás se han hecho realidad, aunque no culpo a la patrona de América, las Indias y Filipinas. Sospecho las razones por las que mis misivas fueron ignoradas, pero no te las contaré porque este es un relato viajero.
Las lagunas de La Viuda

Lo que si voy a decirte es que en Canta (a 40 km de Quives) puedes o debes visitar Obrajillo —espacio ideal para acampar— y la ciudadela preincaica de Cantamarca —la residencia del curaca de los cantas—. Ya en la ruta a La Viuda, te impactará la belleza escénica de la laguna 7 colores (4800 m s. n. m.), llamada así porque la tonalidad de sus aguas cambian de acuerdo con la posición del sol.
Visiones que se repiten en Chuchún (4424 m s. n. m.). Formada por los deshielos de la cordillera. Sus aguas, entre celestes y esmeraldas, están enmarcadas por las sinuosidades del paisaje andino. Los canteños aseguran que la laguna tiene la forma del mapa del Perú. Mírala desde distintos ángulos para comprobar si están en los cierto o solo es un exceso de entusiasmo e imaginación.
No te revelaré mi veredicto para no condicionarte. Así que mejor te informo sobre la catarata de Pomora o la Mellicera. Su velo cristalino —no de luto como el de La Viuda mitológica— se desliza por una quebrada de verdor. Advertencia: si durante tu visita un lugareño te proponen beber de su chorro, piénsalo dos veces. Se cree que quien lo hace es padre o madre de mellizos o gemelos.

Sí, gemelos como los hijos de Pachamama, la diosa asesinada por Wakon. ¿Casualidad o una consecuencia de los enfrentamientos entre las divinidades prehispánicas? Esta vez elijo creer, porque la cordillera es tan hermosa e impresionante —a pesar de los estragos ocasionados por el calentamiento global— que solo pudo ser moldeada por uno o varios seres superiores.
Así, en un estado que calificaré de místico, caminé por las laderas de La Viuda. Esa cadena de nevados dispersos que se extienden por un área de 130 kilómetros. Ya lo sabes, si quieres acercarte a la nieve enrumba hacia las alturas de la provincia Canta, donde confirmarás que en Lima y en el Perú, siempre hay un lugar cercano y maravilloso para descubrir y explorar.

septiembre 27, 2025