Lima: lecciones para recorrer la ciudad

Hora punta. Congestión. Pistas colapsadas. Buses repletos. ¿Qué hacer? Salir o esperar que la ciudad se calme un poco. Lima, por qué eres así. Tanto tráfico, tanta inquietud, tanto ir y venir en tus principales calles y avenidas. ¿Qué pasó contigo? Antes eras más tranquila y silenciosa. Lo recuerdo porque te conozco desde hace más de cinco décadas. Sí, has cambiado. Te hemos cambiado.

Ya no eres la ciudad serena que revelan las fotografías antiguas, las imágenes de otros tiempos. Entonces, estabas lejos de ser una metrópoli con más de 10 millones de habitantes. En la segunda mitad del siglo XX creciste muy rápido, como nunca en tu ya dilatada historia. El cáncer del centralismo y la violencia terrorista de los 80 y 90, te convirtieron en el refugio de miles de ciudadanos de todo el país.

El crecimiento explosivo, la falta de planificación urbana y la ineptitud de las autoridades generarían una serie de problemas que no hemos logrado solucionar. El caos vehicular, la contaminación ambiental, la disminución de las áreas verdes, la falta de servicios básicos en muchos sectores poblacionales y una preocupante crisis de seguridad, son los males cotidianos que enfrentamos los capitalinos.

Ay, lo siento, Lima querida, me encantaría escribir que eres la mejor ciudad del planeta. Pero, no es así, aunque la vistosidad de tu arquitectura colonial y republicana revela que tuviste mejores tiempos, tiempos de esplendor y de vida distendida. Bueno, quizás solo eran apariencias. Apariencias que engañan como ahora. Y es que detrás del caos, hay mucho por conocer en la capital del Perú.

Créeme, vale la pena explorar la llamada “Ciudad de los Reyes” porque más allá de sus problemas y carencias, es un destino vibrante, variado, colorido y sabroso por su exquisita gastronomía. Y, para que vivas una grata experiencia en mi tierra, te confesaré varios secretos de limeño que te permitirán enfrentar y superar con éxito las dificultades urbanas de la “Tres Veces Coronada Villa”.

Cómo movilizarse en Lima

Lección 1: no viajes en la hora punta. No lo olvides. Si lo haces te convertirás en un rehén del tráfico capitalino, un rehén “torturado” sicológicamente por la estridencia de los bocinazos, un rehén que antes de abordar su bus, será empujado, estrujado, maltratado por una “avalancha” de pasajeros desesperados por el avance del reloj que harán todo lo posible por ocupar tu lugar y dejarte varado en el paradero.

Disculpa, exagero para que comprendas que en las horas punta lo mejor es evitar los taxis, autos colectivos, combis, cústers, micros, buses, mototaxis y hasta los vagones del tren eléctrico. Así que entre las 6 y las 9 y las 17 y las 20 h, quédate en tu alojamiento o camina hacia un atractivo cercano. Ten en cuenta, además, que los conductores y transeúntes no son simpáticos cuando el tráfico se complica.  

Lección 2: evita los taxis callejeros, los autos colectivos y las combis piratas. Te explico, en mi ciudad existe todo un sistema “paralelo” de transporte público, es decir, circulan unidades que no están registradas ante las autoridades. En teoría son ilegales, pero, en la práctica operan libremente. El desorden es aprovechado por los delincuentes que, haciéndose pasar por conductores, cometen diversas fechorías.

No te asustes. Todo tiene solución. En este caso, utiliza los sistemas formales, como el Metropolitano, los corredores de los buses Azul, Rojo y Morado y la línea 1 del Metro de Lima. Quizás tenga que esperar varios minutos antes de abordarlos. Tal vez viajes apretado e incómodo, pero, el riesgo de ser víctima de un delincuente es mínimo. Igual, mantente alerta. Nunca faltan los “amigos de lo ajeno”.

Lección 3: la bicicleta es una opción, pero… se muy cuidadoso. Las ciclovías son escasas y los conductores no son muy amigables con los vehículos de dos ruedas. Si tienes nervios de acero y experiencias de manejo en zonas urbanas, anímate a pedalear. Al final, discutir con los choferes no puede ser peor que soportar a los pasajeros que arremeten en las colas del Metropolitano.

Viajero seguro

Lección 1: mantente alerta, siempre alerta. Nunca te confíes. La ciudad no es un paraíso en el que reine la paz y la armonía. Así que la sospecha y la cautela son buenas consejeras. No se trata de andar asustado ni en actitud paranoica. El secreto es evitar las zonas “picantes” (peligrosas), oscuras y desoladas. Antes de salir pregunta en tu alojamiento si tu destino es tranquilo.

Lección 2: nunca te regales. La experiencia y “sobrevivencia” urbana enseñan que no es recomendable exhibir objetos de valor en lugares concurridos o inseguros. Por ejemplo, si tienes un celular costoso, no respondas llamadas ni mensajes en espacios públicos que no te generen confianza. Si contestar es inevitable, haz que la conversación sea breve.

Este consejo aplica para todas tus pertenencias. Otras maneras de “regalarse” son: dejar abierto un bolsillo de tu mochila o tus cosas sin custodia en la silla de un restaurante u cualquier otro lugar. Tampoco es adecuado poner la billetera en un sitio fácil de extraer (los carteristas son muy hábiles) u ostentar que llevamos una buena cantidad de dinero (los delincuentes tienen buen oído).

Lección 3: menos, es más. No salgas con todo tu dinero ni tarjetas de créditos. Tampoco es una gran idea llenarte de joyas o relojes costosos. Sal de tu alojamiento solo con lo indispensable y lo necesario para pasarla bien en los variados atractivos turísticos de la “Ciudad de los Reyes”. De esa manera, los delincuentes no te verán como una víctima potencial.

Lección 4: no te dejes engañar. Los estafadores tienen en la mira a los turistas. Si alguien se acerca para ofrecerte un servicio u ofertas extraordinaria, ten mucho cuidado. Se ha reportado más de un caso en el que los viajeros son timados de distintas maneras. Por ningún motivo le entregues dinero o le facilites tus datos a un desconocido por más que te cuenten una historia trágica y conmovedora.

Los últimos consejos   

Lección 1: agua que no has de beber, déjala correr. Aplica rigurosamente este refrán durante tu estadía en Lima. Es sabido que el consumo de agua sin hervir ocasiona malestares estomacales en los viajeros. Esto ocurre en ciudades de todos los continentes y nuestra capital no es la excepción. Se precavido y opta por las bebidas embotelladas. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Lección 2: las copias son salvadoras. Asegúrate de tener fotocopias de tus documentos de identidad y mantenlas separadas de los originales. En caso de robo, te servirán de respaldo y te facilitarán los trámites que deberás de realizar. Una idea adicional es subir las réplicas de tus documentos a la Internet. Esto te permitirá acceder a ellos desde cualquier lugar. 

Lección 3: bueno es el culantro, pero no tanto. Recuerda esta frase a la hora de comer. Lima es una de las capitales gastronómicas del planeta y, en los restaurantes, huariques y puestos callejeros, te verás tentado a probar de todo un poco y hasta alguito más. No lo hagas. Se cauteloso. Los excesos en el desayuno, el almuerzo y la cena suelen ocasionar estragos estomacales.

Así que no exageres con el cebiche, la causa rellena y el lomo saltado. Tampoco cometas ese error con los chilcanos y el pisco sour, aunque ese es un tema del que escribiré en otra ocasión. Y es que, en Lima, más allá del tráfico que a veces se torna medio infernal y de las “malas artes” de unos cuantos delincuentes, siempre hay un motivo para brindar y pasarla bien. ¡Salud por mi ciudad!

Sí, ese es parte de su encanto y una de las razones por la que sigo aquí, redactando sobre lo bueno y lo malo de una ciudad que tienes que conocer. Te aseguro que la pasarás muy bien si aplicas las lecciones de este texto. Total, no existen lugares perfectos. Lo que hay son urbes con raíces, historia, esencia y tradición. Lima es una de ellas. ¡Descúbrela!

octubre 31, 2025